Suplementos para la vuelta a la rutina: qué tomar después del verano

Post-Summer Reset: Supplements to Help You Ease Back into the Routine

Septiembre tiene algo de nuevo comienzo. Después de semanas con horarios más flexibles, viajes, comidas fuera de casa y cambios en los hábitos de sueño, toca volver al trabajo, a los estudios, al gimnasio y, en definitiva, a la rutina.

Y no siempre resulta fácil.

El cansancio, la dificultad para recuperar los horarios de sueño o la sensación de falta de energía pueden acompañar esos primeros días. Por eso, con el final del verano también aumenta el interés por saber qué vitaminas y suplementos tomar para la vuelta a la rutina.

La respuesta corta es que no existe un suplemento que todo el mundo necesite después del verano. Una alimentación variada y equilibrada, dormir lo suficiente, mantenerse activo y recuperar progresivamente unos horarios regulares deben ser la base.

Cuando existen necesidades nutricionales concretas, determinados nutrientes como el magnesio, algunas vitaminas del grupo B, la vitamina C o la vitamina D participan en funciones relacionadas con el metabolismo energético, el cansancio o el funcionamiento normal del sistema inmunitario. Y si el problema está en recuperar los horarios de descanso, la melatonina puede contribuir a reducir el tiempo necesario para conciliar el sueño.

Veamos cuándo puede tener sentido prestar atención a cada uno.

¿Por qué puede costar volver a la rutina después del verano?

Durante las vacaciones es habitual modificar nuestros horarios. Nos acostamos y levantamos más tarde, cambiamos nuestra alimentación, viajamos, hacemos más o menos ejercicio del habitual y, generalmente, tenemos menos obligaciones.

El problema aparece cuando intentamos pasar de ese ritmo vacacional a la rutina habitual de un día para otro.

El cuerpo necesita volver a acostumbrarse a unos horarios de sueño regulares, mientras que nuestra agenda vuelve a llenarse de responsabilidades. Por eso, los primeros días después de las vacaciones pueden venir acompañados de cansancio y dificultades para recuperar el ritmo habitual.

Antes de buscar un suplemento, conviene empezar por los pilares básicos: sueño suficiente, alimentación equilibrada, hidratación, ejercicio físico y una adaptación progresiva de los horarios siempre que sea posible.

La suplementación no sustituye esos hábitos. Puede complementarlos cuando existe una necesidad específica.

¿Qué suplementos tomar después del verano?

La elección dependerá de la alimentación, el estilo de vida y las necesidades de cada persona.

Sin embargo, hay algunos especialmente interesantes al hablar de cansancio, metabolismo energético, sistema inmunitario y sueño, cuatro de las preocupaciones más habituales cuando recuperamos la rutina.

1. Magnesio para el cansancio y el metabolismo energético

El magnesio interviene en numerosas funciones del organismo. Entre ellas, contribuye al metabolismo energético normal, al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos y a disminuir el cansancio y la fatiga.

Por eso puede ser uno de los nutrientes a los que prestar atención cuando, después de las vacaciones, volvemos a jornadas más exigentes o retomamos nuestra actividad física habitual.

Una de las formas disponibles es el Bisglicinato de Magnesio, una forma orgánica de magnesio altamente absorbible, gracias a su quelación con glicina, un aminoácido que facilita la absorción a nivel celular.

2. Vitaminas del grupo B para recuperar el ritmo

Cuando hablamos de vitaminas para el cansancio, las vitaminas del grupo B aparecen con frecuencia. Pero conviene evitar tratarlas como si fueran una fuente de energía inmediata.

Las vitaminas B son una clase de vitaminas que desempeñan un papel importante en la salud general. Varias de ellas ayudan a reducir el cansancio y la fatiga, mientras que otras contribuyen a la función mental y al funcionamiento del sistema inmunitario. Nuestro Complejo Vitamínico B Max  reúne las 8 vitaminas del grupo B: B1, B2, B3, B5, B6, B7, B9, B12.

No obstante, la alimentación sigue siendo la primera fuente de estos nutrientes. Una dieta variada que incluya alimentos como huevos, pescado, carne, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas y verduras ayuda a cubrir las necesidades de diferentes vitaminas del grupo B.

3. Vitamina C: mucho más que una vitamina asociada al invierno

Pensar en vitamina C suele llevarnos directamente al invierno. Sin embargo, sus funciones van mucho más allá de una determinada estación del año.

La Vitamina C Liposomal contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, al metabolismo energético normal y a disminuir el cansancio y la fatiga. También contribuye a proteger las células frente al daño oxidativo y favorece la absorción del hierro.

Frutas y verduras son sus principales fuentes dietéticas y deberían constituir la base de su aporte.

4. Vitamina D después del verano: ¿hay que seguir prestándole atención?

Puede parecer contradictorio hablar de vitamina D justo después del verano, cuando hemos pasado varios meses con más horas de luz solar.

Sin embargo, la llegada de septiembre marca el camino hacia días progresivamente más cortos y, para muchas personas, también supone volver a pasar más horas en interiores.

Nuestra Vitamina D3 + K2 contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, al mantenimiento de los huesos y los dientes y al funcionamiento normal de los músculos. Además, participa en la absorción y utilización normal del calcio y el fósforo.

Esto no significa que todo el mundo deba empezar a suplementarse con vitamina D al terminar agosto. Las necesidades dependen de factores individuales y, cuando existe sospecha de déficit, lo apropiado es consultar con un profesional sanitario.

5. Melatonina para recuperar el horario de sueño

Uno de los cambios que más se nota al terminar las vacaciones es volver a poner el despertador.

Si durante el verano hemos retrasado progresivamente la hora de acostarnos y levantarnos, pretender recuperar el horario habitual en una sola noche puede resultar complicado.

Lo primero debería ser trabajar la higiene del sueño: adelantar progresivamente la hora de acostarse, mantener horarios regulares, reducir la exposición a luz intensa y pantallas antes de dormir y evitar estimulantes en las últimas horas del día.

En determinadas situaciones, también puede considerarse la melatonina

Nuestra Melatonina Complex contribuye a reducir el tiempo necesario para conciliar el sueño. También puede contribuir a aliviar la sensación subjetiva de desfase horario en las condiciones de uso establecidas para este efecto.

Preguntas frecuentes

 

  • ¿Qué vitaminas tomar después del verano?

No existe una combinación de vitaminas que todas las personas necesiten después del verano. Nutrientes como las vitaminas C, D y determinadas vitaminas del grupo B desempeñan funciones relacionadas con el metabolismo energético, el sistema inmunitario o la reducción del cansancio y la fatiga. La necesidad de suplementarlos depende de la alimentación y de las circunstancias individuales.

 

  • ¿Qué tomar para el cansancio después de las vacaciones?

Antes de recurrir a suplementos, conviene recuperar el sueño, la alimentación, la hidratación y los horarios habituales. Desde el punto de vista nutricional, el magnesio, la vitamina C y varias vitaminas del grupo B contribuyen a disminuir el cansancio y la fatiga. Si el cansancio persiste o es intenso, debe consultarse con un profesional sanitario.

 

  • ¿Qué vitaminas tomar en septiembre?

Septiembre no requiere unas vitaminas específicas por sí mismo. Es más útil valorar la dieta y las necesidades personales. Con la llegada del otoño puede resultar especialmente interesante prestar atención a nutrientes como la vitamina D, pero suplementarla de forma sistemática sin conocer las necesidades individuales no es necesario.

 

  • ¿Es recomendable tomar magnesio en la vuelta a la rutina?

El magnesio contribuye al metabolismo energético normal, al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos y a disminuir el cansancio y la fatiga. Que sea necesario suplementarlo dependerá de la alimentación y de las necesidades individuales; volver de vacaciones no implica por sí solo una carencia de magnesio.

 

  • ¿Hay que tomar vitamina D después del verano?

No necesariamente. La necesidad de vitamina D depende de distintos factores, entre ellos la exposición solar, la alimentación y las circunstancias individuales. Ante la sospecha de niveles insuficientes o de pertenecer a un grupo de riesgo, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

 

  • ¿Cómo recuperar el horario de sueño después de las vacaciones?

Intenta adelantar gradualmente la hora de acostarte y levantarte, mantener horarios constantes, buscar luz natural durante el día y reducir la exposición a pantallas y estimulantes antes de dormir. En determinadas situaciones, la melatonina puede contribuir a reducir el tiempo necesario para conciliar el sueño.


Después del verano, quizá el mejor objetivo no sea simplemente volver a la rutina, sino construir una que podamos mantener.